Segundo premio – Poesía
Autor: Manuel Luque Tapia

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Te deseo
porque estás conmigo
—aunque no estás—,
cuando camino
sobre mis pasos de zombi taciturno,
o cuando cada noche en silencio dialogo
con la soledad de la almohada,
o cuando apoyo mis brazos
sobre el mantel desnudo de la sobremesa
y en las palmas de las manos
abandono mis mejillas
y te pienso,
incansablemente, te pienso,
y me quedo quieto,
muy quieto en la memoria de tu cuerpo,
prolongando unos besos,
unas caricias,
la consumación de un acto de amor
hasta perder la noción del tiempo,
horas y días y años juntos,
unidos en un abrazo imperecedero.
Te deseo
porque me salva de la náusea
y el vacío,
porque es lo único que me queda,
porque fija un sueño,
una quimera impronunciable,
el principio de un cataclismo,
el escenario de una entrega,
el regreso arrebatado hacia tu encuentro.
Te deseo
porque abro en canal
cada secuencia del pensamiento
y encuentro la razón última,
el porqué,
tú,
la culminación de un imposible,
el sostén de una ficción
que dignifica
y da razón de ser a mi existencia,
porque pronuncio a solas mi única verdad,
ésa que después desmiento con mi vida,
porque sólo eres eso,
un deseo,
una falaz mentira reinventada a mi capricho.
Te deseo
porque hay un gozo íntimo
que me purifica
desde el mismo instante
que comienzo a hacer cábalas con el pensamiento,
porque te poseo toda entera,
desde tu piel de leche irracional
a tu respiración humana de pleamar
y naufragio,
porque puedo habitarte
y habitar
todo aquello de lo que fui desterrado.
Te deseo
para ser joven
y alimentar una esperanza radical,
para tener lo que no tengo
y escuchar de tus labios lo que nunca me dijeron.
Pero te deseo, sobre todo,
porque jamás hubo engaño más bello.

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